El Programa UBA XXII: un espacio de libertad dentro de la prisión

el .

Una iniciativa que abrió un camino inexplorado no solo en Argentina sino en otros países del mundo. La experiencia muestra que es abismal la diferencia en el índice de reincidencia de quienes transitaron por el programa en relación a aquellos que no han pasado por él. Fue decisivo el impulso que los mismos presos le dieron al proyecto, con la creación del Centro Universitario Devoto.

Por Sergio Emiliozzi*

carceles

En 1985, a partir de un convenio suscripto entre la UBA y el Servicio Penitenciario Federal se inicia formalmente el Programa UBA XXII de la Universidad en la Cárcel. De esta forma comenzaba a desandarse el camino transitado por diversas autoridades universitarias durante regímenes autoritarios que suspendía automáticamente a todo alumno condenado o procesado por delito doloso hasta la resolución definitiva de la situación procesal o el cumplimiento de la condena.

 

A partir de ese momento, como lo señala la nueva Resolución del Consejo Superior de la UBA (63/86) "... los internos (procesados y condenados) alojados en Unidades del SPF, sin ningún tipo de discriminación, podrán iniciar y/o completar los estudios universitarios...".


La experiencia fue traccionada, no obstante, por la demanda de un conjunto de presos del penal de Devoto que deseaban llevar adelante sus estudios universitarios, no en calidad de “libres”, sino de alumnos regulares. Esa propuesta, formulada en sus inicios de manera confusa, contemplaba la presencia de docentes en la cárcel. La coyuntura política y una universidad con ganas de abrirse a la comunidad permitieron pensar en un proyecto hasta entonces inimaginable: llevar el afuera hacia adentro.

 

Las personas que han transitado por el Programa muestran un muy bajo índice de reincidencia, apenas un 2,5%, sobre un 130% de aquellos que no han pasado por él. Estos datos nos exigen una profunda reflexión.

 

Esos fueron los primeros pasos de un programa que se inició apenas con cuatro alumnos y un profesor - Héctor Leis- dictando dos materias obligatorias del Ciclo Básico Común. La primera carrera en llegar intramuros fue Abogacía. Luego llegaron Psicología y  Económicas, y con el tiempo se fue sumando el resto de las carreras. En la actualidad se cursan en diferentes penales de la Ciudad y la provincia de Buenos Aires –además del CBC-  las carreras de Ciencias Económicas, Ciencias Exactas, Ciencias Sociales, Filosofía y Letras, Derecho, Psicología, diferentes talleres y cursos del Centro Cultural Rojas, UBA XXI y SISBI -Sistema de Bibliotecas-.

 

El CUD -Centro Universitario de Devoto- fue el lugar en el cual se inicia todo. Un “hueco negro y descascarado” destruido por un incendio y cedido inicialmente por el Servicio Penitenciario a la Universidad de Buenos Aires que fue mejorado y adecuado lentamente gracias al trabajo de los internos. Los materiales en su mayoría fueron objeto de donaciones diversas. En 1986 apareció Sergio Schoklender –que cumplía su condena por esos años- y se convirtió en el líder del proyecto al interior del penal. 

 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar