El Programa UBA XXII: un espacio de libertad dentro de la prisión

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Video: Fragmento de “No ser dios y cuidarlos”, una película de Juan Carlos Andrade y Dieguillo Fernández (click en la imagen para ver)


Actualmente, con sus 1500 metros cuadrados, el CUD cuenta con dormitorios comunes, cocina-comedor (donde gran cantidad de alumnos comen diariamente), capilla, salón de actos, sala de profesores, escuela de informática, 8 aulas, oficinas, y una biblioteca que reúne más de 8000 libros y un importante archivo en soporte informático. Fue inaugurada el 11 de agosto de 1987 y es la primera biblioteca universitaria existente en una cárcel argentina. Se formó con la colaboración de la Universidad de Buenos Aires y la participación de numerosas empresas editoriales, profesores, embajadas, colaboradores, amigos, y el especial aporte de don Ernesto Sábato.

 

Si bien el Programa se generó inicialmente en Devoto, que aloja internos adultos masculinos, inmediatamente buscó expandirse hacia otros penales. UBA XXII llegó luego al ex - penal de Caseros y actualmente funciona en la Unidad 2 de Devoto, para hombres adultos; en la Unidad 3 de Ezeiza, cárcel de mujeres; en la Unidad 31, también en Ezeiza, para madres con hijos, y en Marcos Paz, donde fue trasladada la población perteneciente a uno de los centros de UBA XXII que funcionaba en la hoy desactivada Unidad 16 de Caseros para Jóvenes Adultos.

 

Hasta el nacimiento del programa UBA XXII los presos sólo podían aspirar a cursar materias de diferentes carreras, rindiendo sus exámenes en condición de alumno libre. Bajo esa situación, el preso dependía de una autorización judicial, y de la buena predisposición del Servicio Penitenciario para llevarlo a la mesa de examen, lo que desalentaba fuertemente el interés que aquellos pocos pudieran tener en llevar adelante sus estudios universitarios.

 

Cuando el programa comenzó a instrumentarse, prácticamente no existía la educación superior en las cárceles de Europa y de los Estados Unidos. La experiencia iniciada por la UBA en esos años abría un camino prácticamente inexplorado por otras instituciones universitarias. Hoy existen experiencias en otros países pero esencialmente bajo la modalidad de cursado a distancia. Y las instituciones que intentan replicar esta experiencia se referencian en el señero camino transitado por la UBA.

 

El significado político de esta experiencia


En el ámbito de la cárcel, la experiencia docente universitaria enmarcada dentro del Programa UBA XXII debió integrar requerimientos muy disímiles y a veces contrapuestos que produjeron no pocos conflictos en estos casi 27 años de existencia. Su singularidad radica en que la misma se desarrolla en un escenario dualizado por dos lógicas institucionales diferenciadas que responden respectivamente a la institución universitaria y a la institución “total” carcelaria.

  

Desde la institución universitaria, la práctica docente implica desde los principios, la libertad de cátedra, de pensamiento crítico y reflexivo y el trabajo intelectual. Desde la institución carcelaria, el alumno está sujeto a estrictas normas que regulan su vida en reclusión o privación de la libertad, como procesado o condenado.