Martín Schorr: “No hubo una política industrial”

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El economista de Flacso advirtió que muchas veces “las políticas industriales quedan subsumidas a resolver las urgencias macroeconómicas” y observó la persistencia del control extranjero sobre más del 70 por ciento de las empresas de mayor peso en la producción. Schorr enfatizó también en la necesidad de dar un debate sobre la inflación y sobre un plan industrial para Argentina.

Por Ana Quiroga Larrieu* / Fotografía: Marcela Casarino**

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Aunque por “deformación profesional” -según su propia definición- Martín Schorr se ha interesado especialmente por la cuestión industrial en Argentina, desde el área de Economía de Flacso se ha dedicado a investigar  diversos temas. “Con Daniel Aspiazu estudié el tema de privatizaciones e industriales, sobre todo. –nos comenta Schorr- Acá, en este espacio de investigación siempre convivieron sociólogos, economistas, abogados, politólogos, o sea que hay una visión no tradicional de lo que es la economía. No solo heterodoxa en términos teóricos, sino no tradicional en términos de cómo recortar y cómo mirar el tema del funcionamiento de la economía y ahí aparece muy presente el tema más político, sociológico, de los actores, de las pujas de poder. Y siempre pensar en las políticas económicas en esta clave, de cuál es el saldo de ganadores y perdedores en términos de actores que arrojan los distintos esquemas de política económica.”

 

Martín Schorr es licenciado en Sociología (UBA) y doctor en Ciencias Sociales por FLACSO (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales), y desarrolla su labor como investigador y docente. Es autor de varios libros y artículos especializados: entre otros, "Modela Nacional Industrial¨. A partir de algunas elaboraciones formuladas en su ensayo, conversamos con Schorr sobre el perfil industrial vigente en Argentina, sus límites y posibilidades, y sobre algunas cuestiones de la coyuntura económica. También dialogamos sobre el rol histórico y actual de algunos actores de importante gravitación en el contexto y la proyección económica nacional. (Ver subnota “Crímenes económicos”).


La letra partida: En tu trabajo, “Modelo Nacional Industrial”, de 2005, planteás, entre otras cosas, que para llevar adelante un proceso de reindustrialización no es condición suficiente mantener un tipo de cambio real alto. También hacés algunas evaluaciones sobre la situación en cuanto a la redistribución, la capacidad de consumo y la calidad del tipo de empleo, que muestran una situación muy desfavorable para los trabajadores. Ocho años después, ¿se ha reformulado ese escenario que vos describís allí?


Martín Schorr: Ahí la respuesta tiene dos patas, digamos. En lo que tiene que ver con la situación en materia de distribución del ingreso, sí. Claramente el escenario actual, hasta la fecha, es muy diferente de lo que se trabajó en ese libro. Mucho más alto el salario, mucha más ocupación y la distribución del ingreso está bastante mejor, aunque todavía está muy baja en términos históricos, pero bastante mejor respecto de esos años.
Ahora, en términos del perfil industrial y de la estructura y el desarrollo del sector industrial, lamentablemente muchas de las hipótesis y argumentos que se plantearon en ese momento, se profundizaron hasta el día de la fecha. Y ahí hay dos o tres cosas que me parecen importante mencionar, y que hoy están poniendo un freno en materia salarial y de política redistributiva. La primera cuestión es que no hubo un plan industrial, no hubo una política industrial, y durante mucho tiempo la apuesta de fondo del gobierno siguió siendo el sostenimiento del tipo de cambio, del dólar alto como se llamaba en ese trabajo. Y eso acarrea esas tres cosas que quiero marcar. El primero es un proceso de reprimarización de la estructura productiva muy fuerte, lo cual se vincula con el segundo elemento que es un proceso de extranjerización muy grande. Hoy una parte muy importante de lo que produce Argentina, y sobre todo lo que produce en su inserción en el mercado mundial, está controlado por 100 empresas, el 70 por ciento de las cuales está controlada por capital extranjero. Con lo cual, tenemos un elemento crítico que viene de la década de 1990 pero que en los últimos años se ha profundizado.