“Cada vez nos alejamos más de la maestría periodística”

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El oficio de entrevistar, sus impresiones sobre los distintos momentos del periodismo argentino y la preocupación porque “se abarató” la condición laboral de los periodistas, fueron algunos de los tópicos que atravesaron esta charla con Jorge Halperín. Exponente de una generación de periodistas formada en las redacciones, Halperín caracterizó el momento político actual como de “muy creativo”, y valorizó la Ley de Medios como un “avance extraordinario”.

Por Ana Quiroga Larrieu* / Fotografía: Marcela Casarino**

Halperín

En el origen hubo un niño de once años que tomaba notas sobre las alternativas del equipo de fútbol de su barrio en una carpeta con las tradicionales hojas “Rivadavia”. A despecho del mandato paterno, que indicaba estudiar algo “útil”, la vocación insistía.

 

A los 19 años, el azar y la picardía se combinaron para crear la oportunidad: una entrevista del estudiante Jorge Halperín a Horacio de Dios, e indudablemente el olfato del avezado periodista para detectar la chispa divina en aquel joven que,  como por casualidad, le dejó un teléfono de contacto. El teléfono sonó, y allí comenzaría una trayectoria de 45 años en el periodismo argentino. Periodismo del que se aprende en las redacciones. Un saber trasvasado por maestros.

 

Desde 1967 en adelante, Jorge Halperín trabajó en los medios gráficos argentinos más importantes, en revistas y en radios. Las oportunidades profesionales, pero fundamentalmente la decisión, lo llevaron a perfeccionarse en un género que lo apasiona y dentro del cual se lo considera un referente máximo: la entrevista periodística, o el arte de alumbrar ideas con la conversación. Sus diálogos con personalidades del mundo científico, artístico, político, y de los más diversos ámbitos han sido plasmados en numerosos libros, entre otros: “Conversaciones con Saramago”, “De utopías y banderas: seis grandes pensadores analizan los movimientos progresistas”, “El mundo en la era imperial. Conversaciones con Ignacio Ramonet”, “Noam Chomsky. Bush y los años del miedo”, “John Galbraith: Estados Unidos y el fin de la hegemonía”. También ha publicado otros títulos donde condensa su saber y sus impresiones sobre la entrevista periodística, sus columnas en el programa radial “La siesta inolvidable”, una investigación sobre tres mujeres peronistas (Eva Perón, Isabel Martínez de Perón y Cristina Fernández de Kirchner) y el intento de explicar por qué desatan odio las mujeres en el poder (“Las muchachas peronistas”).

 

Afable, facilitador del diálogo, Jorge Halperín conversó con nosotros sobre su oficio, nos narró anécdotas con sus entrevistados y nos brindó sus reflexiones sobre el momento actual del periodismo argentino y los medios de comunicación.

 

La letra partida: Vos empezaste a ejercer el periodismo desde muy joven, a los 19 años. ¿Qué fue lo que te atrajo de esta profesión?

Jorge Halperín: Podría decir que empecé tan joven como a los once años. A esa edad escribía en una carpeta una publicación futbolera donde relataba cosas relacionadas con el equipo de fútbol que había armado en el barrio. Y esa fue una primera experiencia periodística muy casera, muy infantil... Pero influyó para que en cierto momento rompiera con un mandato paterno. Mi papá quería que yo estudiara algo “útil”, como le pasó a tantos en mi generación. Y algo útil era ser perito mercantil, asunto para el que yo no tenía ninguna sensibilidad. Pero como tampoco sabía qué hacer, estudié, completé la secundaria y se me planteó qué hacer luego. Fui a Orientación Vocacional de la UBA  y salí como había llegado, igual de confundido. Mi papá me dice: elegí Ciencias Económicas o Derecho. Cuando completé el ingreso a Derecho y lo aprobé, me di cuenta que esos libracos a mí no me movían nada, que no era mi futuro. Y ¿qué hago? Lo que siempre me gustó: periodismo. Fui un gran lector de revistas. Muchas más revistas que libros, en esa adolescencia. Leía Primera Plana, Confirmado, Panorama, Análisis, que eran los cuatro semanarios políticos culturales de esa época de oro del periodismo.  Mirá qué curioso, además: época de oro del periodismo, y época golpista; época de oro del periodismo, con grandes plumas, pero a la vez muchos golpistas entre ellos. El periodismo fue golpista contra [el presidente Arturo] Illia.

Lo cierto es que yo tenía una gramática periodística como lector muy intensa. Y entonces empecé a estudiar periodismo en un lugar de los pocos que había en ese momento. Sentí que tenía poca sistematización esa carrera, que no era muy formativa, pero que tal vez me podía dar los elementos técnicos que uno necesitaba para estar en esa redacción. En ese momento se pensaba en términos de "redacción", no de televisión ni de radio. Completé el año y me pasó lo siguiente. Tenía 19 años, hice un trabajo práctico donde me tocó hablar de un periodista vivo, a otra parte de la clase le tocó hablar de un periodista fallecido famoso. Y esa fue mi suerte, porque elegí a Horacio de Dios, lo entrevisté para la monografía, y me dijo: "Póngale un carbónico -mirá que antiguo- y déjeme una copia". Lo entendí como un gesto amable con un estudiante., y le dejé la copia pero con mi teléfono, por las dudas -, y a los pocos días me llamaba para ofrecerme trabajo con él. Tanto para el diario El Mundo, que todavía existía, como para el Canal 13 de televisión donde él era columnista.