Conflicto mapuche: una guerra ancestral que continúa

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Aunque el tema no es parte de la agenda destacada de los medios de comunicación de Chile, día a día se libran luchas en las zonas donde se ubican las comunidades mapuche, en las regiones del Bío Bío y La Araucanía. Lejos de las ediciones especiales de los noticieros o de la exposición detallada en reportajes de investigación, y con muchos de sus principales actores en la clandestinidad, esta guerra silenciada sigue dejando víctimas de la violencia que ambos bandos acusan, pero que solo terminan en sanciones para los líderes indígenas.

Por Elizabeth Monzón* y Luis Vieyra** (Desde Chile)

los machis thumbs

La prensa en Chile solo aborda esporádicamente los hechos policiales que se suscitan en el Bío Bío y en La Araucanía, pero no se profundiza en las motivaciones, no se da cobertura a la voz de las comunidades mapuche, ni tampoco a las situaciones de criminalización que han afectado a sus dirigentes. Como contrapartida, los dueños de fincas particulares también se sienten afectados: dicen vivir atemorizados en sus predios, de los cuales varios han sido entregados mediante la política de devolución de tierras del Estado. Sin embargo, sostienen que hay zonas literalmente tomadas por las comunidades en conflicto con el Estado, en las que ellos quedan sitiados y son considerados como enemigos del pueblo mapuche.

 

Lo cierto es que los enfrentamientos y la violencia persisten en la zona. En abril pasado, se registró la muerte de un carabinero (policía uniformado). Sin embargo, desde el otro lado, son muchas las denuncias de miembros de comunidades contra los organismos policiales que tienen intervenida la zona. El Observatorio Ciudadadano, ONG que se ocupa de la defensa y promoción de los derechos humanos, ha señalado que “llamamos la atención que esta situación de violencia que se vive en la Araucanía ha afectado muchas veces a integrantes del pueblo mapuche, incluyendo a niños y niñas, ejerciéndose en sus comunidades por parte de agentes del Estado una fuerza desproporcionada que ha resultado en la muerte de tres integrantes de este pueblo, y en numerosos casos de tortura, tratos crueles inhumanos y degradantes que, lamentablemente, han quedado en la impunidad hasta la fecha”.

 

Los miembros de las comunidades que están por la recuperación de tierras ancestrales son sometidos al sistema penal chileno, donde acusan que son víctimas de todo tipo de irregularidades y desprovistos de la garantía a un debido proceso, ya que se les detiene y encarcela solo con el testimonio de testigos protegidos y sin rostro. Actualmente, 40 mapuche están condenados o encarcelados a la espera de la resolución de sus juicios como responsables de hechos de violencia e incluso por la figura de delito terrorista.

 

Uno de los casos más dramáticos fue el de Lorenzo Llevul Antimil, de 40 años, quien fue detenido el 22 de enero de 2012 e imputado por el Ministerio Público como autor de varios focos de fuego que destruyeron un bosque en el sector Conoco Chico de Cholchol, región de la Araucanía. Llevul Antimil fue capturado por la Policía de Investigaciones (PDI) sobre la base de acusaciones formuladas por miembros de la misma comunidad a la que pertenecía. Se suicidó en la cárcel de Temuco el 3 de marzo de 2012. Desde la Fiscalía Regional de La Araucanía, se niegan a dar respuestas a la prensa sobre los interrogantes planteados respecto de las causas judiciales contra mapuches.