Democracia e Integración Regional: Nuevos problemas, nuevos desafíos

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El nacimiento de la región no desafía la existencia del Estado nacional, ni mucho menos lo reemplaza en funciones que suponemos indelegables. Los imperativos contemporáneos del Estado para afrontar con éxito la responsabilidad de garantizar los derechos ciudadanos serán posibles en la medida que recree sus fortalezas dentro de la región.

Por Sergio Emiliozzi*

perez esquivel

 

“En aquel imperio, el arte de la cartografía logró tal perfección que el mapa de una sola provincia ocupaba toda la ciudad, y el mapa del imperio toda una provincia. Con el tiempo, esos mapas desmesurados no satisficieron y los colegios de cartógrafos levantaron un mapa del imperio que tenía el tamaño del imperio y coincidía puntualmente con él. Menos adictas al estudio de las cartografías, las generaciones siguientes entendieron que ese dilatado mapa era inútil y no sin impiedad lo entregaron a las inclemencias del sol y los inviernos. En los Desiertos del Oeste perduran despedazadas ruinas del mapa, habitadas por animales y mendigos”

J. L. Borges, Del rigor de la ciencia, Obras Completas

 

Si bien la reflexión sobre la democracia en Argentina y en la región es siempre oportuna y necesaria, la proximidad de ciertas fechas  y aniversarios (tanto aquellas que conmemoran el inicio de las dictaduras cívico-militares, como las que celebran la recuperación de la democracia) suelen ser disparadores para la realización de balances, así como estímulos para dar cuenta de los desafíos que nuestros países tienen por delante para lograr sociedades más justas y con mayores niveles de igualdad.

Desde los últimos años de la década del ochenta se observa el fuerte impulso que han tomado los procesos de integración regional en América Latina y el Caribe. Esto puede ser explicado por una parte, como respuesta a los desafíos planteados por la globalización y los inconvenientes que enfrentan los estados nacionales para insertarse en el nuevo escenario económico internacional; y por otra, como resultado del establecimiento de la democracia en los países de la región luego de una extensa época de autoritarismos militares en los que las hipótesis de conflicto impedían llevar adelante estrategias de acercamientos pacíficos entre países vecinos.

De las experiencias integracionistas recientes, algunas son novedosas, y otras relanzamientos de procesos ya iniciados con anterioridad. En este último caso se pueden agrupar a la Comunidad Andina de Naciones y al Mercado Común Centroamericano, y en el primero, al Mercosur. 

El Mercado Común del Sur o Mercosur, fue creado formalmente en 1991 con la suscripción del Tratado de Asunción entre los gobiernos de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay y al que en el año 2006 se ha incorporado, también como miembro pleno, la República de Venezuela. Chile, Bolivia, Ecuador, Colombia y Perú son, por el momento, miembros asociados.

Pero cabe preguntarse: las reformas necesarias para resolver los profundos problemas de injusticia y desigualdad que caracterizan a nuestras sociedades, ¿pueden ser resueltas solo al interior de un Estado Nacional?

 

El Mercado Común del Sur o Mercosur, fue creado formalmente en 1991 con la suscripción del Tratado de Asunción entre los gobiernos de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay y al que en el año 2006 se ha incorporado, también como miembro pleno, la República de Venezuela. Chile, Bolivia, Ecuador, Colombia y Perú son, por el momento, miembros asociados.