“Tendríamos que intentar evitar el conflicto dicotómico”

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Me parece que claramente las dicotomías del lenguaje que ha permeado gran parte de la historia política Argentina en los últimos años se ha acentuado, se ha planteado en términos identitarios un tipo de confrontación política que está enunciada en función de estar a favor o estar en contra y, a mi juicio, el cansancio social está vinculado a que porciones muy amplias de la sociedad lo que obviamente quieren es vivir mejor. Entonces por ejemplo: el estar en contra, y a mi juicio es una de las debilidades cíclicas, por ejemplo, en la oposición actual. En la medida que a la oposición le cuesta reconocer avances que ha habido, es muy difícil que se conviertan en catalizadores de grandes mayorías porque hay amplios sectores que tienen temor de que las cosas que se lograron se pudieran perder en un cambio político. De la misma manera creo que no es bueno que ningún gobierno crea que cualquier crítica a un aspecto de la gestión es una crítica de identidad o una crítica a toda la política, porque me parece que es necesario que en un país democrático haya críticas y denuncias que los ciudadanos crean que correspondan, después el debate público y la mayoría se pronunciará o decidirá un rumbo o la justicia cuando sea una denuncia, se pronunciará y definirá un rumbo. Lamentablemente estamos en esta cuestión del escándalo tras escándalo donde es muy difícil -no digo para el ciudadano que no está muy informado, sino para el ciudadano medianamente informado- es muy difícil distinguir la paja en el trigo.

 

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LLP - Mencionás a la oposición al gobierno nacional y justamente te quería preguntar qué lectura te merece la estrategia tan recurrente en algunos políticos y periodistas de pronosticar catástrofes. Recuerdo al rabino Bergman hablando de la Argentina como “el Titanic en el que nos vamos a hundir todos”, a Lilita Carrió que todos los fines de año anuncia un desastre, en periodistas que afirman que todos los gobiernos peronistas terminaron en crisis…


AG - Creo que lamentablemente en un contexto tan polarizado aparece en los sectores de la oposición una evidente competencia que tiene que ver con quien es el que grita más alto. En ese sentido, bueno porque además algunos medios van a estar más dispuestos a publicitar un grito, un alarido que un discurso. Es parte de lo que estoy tratando de demostrar como dañino de la cultura política en el sentido inclusive, si se me permite, en un plano que llamaría como parte del inconsciente político argentino, creo que una parte de la población percibe un cierto placer en esa catástrofe o en ese catastrofismo. Como si hubiera un deseo de la que la catástrofe se cumpla. Y ¿qué sucede? Eso distancia enormemente a los pronosticadores de catástrofes de la gran mayoría del país, porque ningún ciudadano, ni kirchnerista ni antikirchnerista, un ciudadano de la calle nunca va a querer una catástrofe, porque ya sabemos cómo son, ya sabemos lo que pasa con nuestras familias, con nuestros hijos, con nuestras economías, con nuestras vidas, con la de nuestros compatriotas. Entonces realmente en lo más profundo una persona, la gente nunca desea catástrofes. Solamente el odio puede generar el deseo de catástrofe y me parece que el ciudadano de aquí percibe que hay un dejo de deseo detrás de esos pronósticos y eso genera una distancia que creo que no es una presunción sino que también puede leerse en datos objetivos: no han sido los más catastrofistas los que más han obtenido apoyo en la oposición.

 

LLP - Me pregunto si ese pensamiento catastrofista no tendría efectos, igualmente, en el sentido de crear un clima de temor, de incertidumbre en la sociedad...


AG -Hay una cuestión que llevaría mucho debate, por supuesto, pero suelo escuchar, todavía hoy, por eso lo pongo en el libro, y es el mito de que Perón fue un tirano o que el peronismo fue fascista. Eso está anclado en una creencia de un sector de la sociedad que cree que el problema de la Argentina fue el peronismo. Yo creo que lo que muestran los libros de Historia, de los historiadores que yo respeto, es que en la Argentina había un problema y que el peronismo fue una de las formas de resolver el problema o una de las formas de abordar el problema.