Buitres de hoy y de ayer

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Incluso en la hipótesis de que, con la ayuda de Griesa, los Buitres de hoy logren maximizar sus beneficios y llevar a Argentina a un acuerdo, (no declarado como tal) Argentina obtendrá un triunfo mucho más relevante desde el punto de vista histórico y de su futuro: el haber puesto punto final al proceso derivado de la crisis de la deuda y recuperar la soberanía de su política económica y sus instrumentos esenciales.


Por Rafael Prieto*

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Hoy la Argentina afronta el momento culminante, y al mismo tiempo crítico, del proceso de ruptura definitiva del dispositivo que la llevó hace más de una década al default y que a lo largo de los últimos años el gobierno nacional se propuso revertir al priorizar, aun con desaciertos parciales, la reconstrucción de una economía asentada en la terrenalidad de la producción y el trabajo, y no en la ficción de la especulación financiera que nos había llevado progresivamente al desastre.


La dura disputa con los Fondos Buitres, desde una mirada amplia, refleja el "momento" final del largo proceso de salida, un producto del lastre último heredado del endeudamiento externo de la etapa 1976-2001; y, en su condición, estas aves de carroña representan la quintaesencia de la fracción más agresiva del capital especulador.

Al ser la cara más agresivas de los especuladores, los Buitres no expresan ni mucho menos el "interés promedio" de los inversores financieros, con quienes nuestro país viene cumpliendo religiosamente sus compromisos en el marco de la exitosa e inédita restructuración de la deuda, además de generar señales contundentes de encaminarse a regularizar de manera plena su reinserción en los mercados internacionales al solucionar la controversia con Repsol, resolver los conflictos pendientes en el CIADI y acordar el pago de la deuda con el Club de París.

Es razonable pensar que la estrategia oficial, asentada sobre las bases de una economía mucho más sólida, debería llevar a superar esta circunstancia crítica y a imponer, finalmente, las condiciones de resolución positiva para el país.

 

Este factor no debe ser pasado por alto, ya que le otorga fortaleza a una de las principales cartas que, inteligentemente, está jugando el gobierno nacional en estas horas críticas de la disputa bajo la consigna de "pagar al 100% de los acreedores en base a condiciones justas, equitativas y legales". Esa estrategia apunta a poner al desnudo las propias contradicciones dentro del amplio conglomerado formado por los acreedores, y oponer la posición radicalizada de los buitres y del propio juez Griesa al interés mayoritario de sectores muy amplios de la comunidad financiera internacional, mediante el tejido de alianzas y apoyos a la postura argentina, entre ellos, con los propios bonistas que ingresaron a los canjes, diversos gobiernos y organismos multilaterales.

Y, lo que no es un elemento menor de la estrategia argentina, mostrar que el fallo del Griesa así como reconoce los derechos de una minoría vulnera los derechos de la mayoría de los bonistas al impedir, por lo menos hasta ahora, que se efectivice el pago realizado en tiempo y forma por el país durante los últimos días de junio.