Mario Poli, el nuevo arzobispo porteño que cita mal a Monseñor Angelelli

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(Tiempo estimado: 2 - 4 minutos)

La letra partida: ¿Qué opinión le merece el nombramiento del obispo Mario Poli para suceder a Jorge Bergoglio al frente del arzobispado de la ciudad de Buenos Aires?

Rubén Dri: No lo conozco, no he tenido relación con él. Viendo las primeras declaraciones que hizo, muestra que es un discípulo fiel de Bergoglio, que va a seguir propiamente la misma línea. Ahora, bien, realmente nunca dos personas son iguales, ni el carisma, ni la capacidad política serán las mismas. Pero la política va a tener la que tenía Bergoglio, o sea, va a tener un distanciamiento con respecto al poder político.

 

LLP: Llama la atención que Poli cita a Angelelli diciendo: "recojo lo que decía Monseñor Angelelli: el sacerdote tiene que tener un oído en Dios y otro en el pueblo, Angelelli es un santito para mi”*.


RD: A mi esa frase también me llamó la atención porque no cita literalmente a Angelelli, Angelelli no dice "un oído en Dios y otro en el pueblo" sino que dice "un oído en el Evangelio y otro en el pueblo" y es diferente, porque Dios no necesariamente es el Dios del Evangelio. El Evangelio tiene una connotación muy clara que está completamente cercana al ser humano, que está comprometido con la liberación, o sea el Evangelio como compromiso, pero Dios no.

 


LLP: Lo cita mal. ¿No es raro algo así en alguien con la formación de Mario Poli?


RD: Lo cita mal. Entonces naturalmente, a mí me llamó la atención esto, porque él tiene que conocer bien la cita, no creo que no la conozca. Y aparte esta cita es muy, muy conocida porque se ha repetido muchísimas veces, entonces a mí me da la impresión de que él cambia la cita.

 


LLP: Para ser alguien que se consideró sorprendido por su elección como papa, Jorge Bergoglio fue muy previsor antes de viajar al Vaticano y dejó grabado un spot televisivo para transmitir durante las Pascuas. El texto del spot dice: “Nadie tiene más amor que el que da la vida por sus amigos, él la dio por nosotros, vos por mí, la recuperó y nos acompaña con su vida plena. Dejate acompañar por él, te quiere. Pascua es Jesús vivo." ¿Qué lectura podemos hacer de este texto?


RD: Bergoglio es un gran político y hay que analizarlo como un gran político eclesiástico. Él siempre se ha manejado así. "Nadie tiene más a amor que el que da la vida por sus amigos": esto es una cita del Evangelio. Es un mensaje muy clásico de la Iglesia que de hecho te saca un poco de la realidad política, social, real y te lleva a una esfera que está más allá de lo político. "Dejate acompañar por él" ¿Qué quiere decir "Dejate acompañar por él"? Tiene que especificar un poco qué significa "él". A mí me suena realmente como un texto clásico de la Iglesia que habla siempre de optar por Jesús, de estar con Jesús. Pero eso ¿qué quiere decir? Quiere decir sacarte de la vida social, política, de la vida real y llevarte a una vida religiosa que estaría separada de la vida real. De hecho es un mensaje apolítico que es la política de Bergoglio. La política de Bergoglio es la solución a través de la iglesia, y para eso debe enfrentar a los proyectos políticos.

 

 

“La jerarquía eclesiástica nos entregó al brazo secular”

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(Tiempo estimado: 2 - 3 minutos)

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La letra partida: En su libro "La hegemonía de los cruzados" usted presenta el resultado de sus investigaciones sobre la teología que sirve de soporte a la doctrina de seguridad nacional. ¿Se puede afirmar que la Iglesia es cómplice o es co-autor ideológico de los crímenes del proceso?

Rubén Dri: Si, de hecho toda mi investigación llega a eso. La Iglesia es cómplice realmente de todos los crímenes del proceso. Además son crímenes necesarios al proyecto.

 

LLP: ¿Por qué no hemos podido juzgar a la jerarquía eclesiástica del mismo modo que se juzgó a los militares?


RD: Esa es una muy buena pregunta que demuestra precisamente el poder que tiene la Iglesia. Aquí hablamos del poder simbólico que tiene la iglesia, llevar a juicio a un obispo es algo impensado, todavía es algo impensado; se ha llevado a juicio a algún sacerdote, ya eso ha sido un avance formidable. Pero llevar a juicio a un obispo hasta ahora suena imposible cuando de hecho ya habría que haber llevado a juicio a varios obispos.

 


LLP: ¿Hay esperanza de que se abran los archivos del Vaticano para saber más sobre los crímenes de la dictadura militar?


RD: Eso no va a suceder. Jorge Bergoglio fue presidente de la Conferencia Episcopal durante dos períodos, tuvo tiempo más que suficiente para abrir todos los archivos, y no ha hecho absolutamente nada. De hecho cuando se le preguntó por la apropiación de bebés dijo que él no sabía. Eso hay que sacárselo de la cabeza, en todo caso si me desmiente y lo hace ¡bienvenido sea! Por supuesto nos alegraremos, será un avance, pero no hay que esperarlo, no se puede esperar eso.

 


LLP: A la luz de la firmeza que expresan los represores militares enjuiciados, ¿podría haber aun un sustento moral, religioso, de la Iglesia hacia ellos?


RD: Creo que si hay un sustento religioso que persiste. De hecho no por nada a Videla le siguen dando la comunión, Von Wernich puede seguir celebrando misa. La corriente que se expresa con más claridad es la de Aguer, pero no es la única. Creo que los obispos están convencidos de que lo que hizo la Iglesia durante la dictadura militar estuvo bien, y por eso es que no pueden producir ninguna condena específica. No pueden de ninguna manera examinar eso, porque si lo hacen tienen que cuestionar la misma estructura de la Iglesia. Entonces creo que en este sentido los represores se sienten respaldados.

 


LLP: Esa convicción de la Iglesia sobre la actuación de la dictadura militar también explicaría, según usted señala en su libro “La hegemonía de los cruzados”, la teoría de los “infiltrados” en el clero…


RD: Lo que hizo la jerarquía eclesiástica con nosotros fue entregarnos al brazo secular, que era lo que se hacía en la Edad Media con la Inquisición. La dictadura militar le solucionó un grave problema a la jerarquía eclesiástica, y ese problema éramos nosotros.

 

Sobre los significados de la designación del nuevo papa y sus impactos en Argentina y en América Latina

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(Tiempo estimado: 4 - 7 minutos)

ruben dri sub thumbs(Extractos de la charla abierta que Rubén Dri brindó en el espacio de debate y acción política "La Jabonería", marzo 27 de 2013).

 

En las últimas décadas, podemos hablar de distintas etapas dentro de la Iglesia. Hay un período que va desde 1959, cuando el Papa Juan XXIII convoca al Concilio Vaticano II, y 1979. Con el Concilio Vaticano II, lo que sucedió es que había que abrir las compuertas para una serie de corrientes internas de la Iglesia que tenían expresión teológica muy fuerte, sobre todo con teólogos de Francia, Alemania y Holanda, donde estaba lo más avanzado de la Teología. (...)

 

El Concilio Vaticano II también redefine la Iglesia, que tradicionalmente se había definido como la Iglesia jerárquica. (…)

 

Evidentemente todo eso es resistido y se crea una lucha interna que descompone la estructura tradicional de la Iglesia. Este aspecto es fundamental, porque lo que escandalizaba de alguna manera a Ratzinger era el desorden que se había producido. (…)

 

Como consecuencia del Concilio Vaticano II vienen dos décadas muy florecientes, con procesos del cristianismo en el seno de la Iglesia, laicos, sacerdotes, teólogos, etcétera, que van reelaborando la concepción cristiana de la Iglesia en función de la Liberación. (...)

 

El proyecto con el que se nombra en 1978 a Juan Pablo II, después de eliminarlo a Juan Pablo I, es un proyecto de Iglesia que trata de cerrar completamente aquello que se había abierto en la Iglesia a partir del Concilio Vaticano II. Había que hacer un proceso de destrucción de todos aquellos espacios en seminarios, en instituciones, que trabajaban con la Teología de la Liberación (que era una reinterpretación teológica desde los procesos de la liberación, donde cantidad de cristianos nos encontrábamos comprometidos. (...)

 


 

Se tiene entonces otro proyecto de Iglesia que es volver a la anterior, con la misma estructura, la misma concepción. Para ello se contó, como se cuenta ahora, con un obispo con carisma, que sabe manejar los símbolos, que sabe actuar... De hecho, el polaco Wojtyla era actor, manejaba todos los símbolos, de modo que aparecía como un Papa progresista, lo mismo que Bergoglio.   
Se esconde entonces cuál es el proyecto de Iglesia que llevan adelante. Porque el proyecto de Iglesia está muy conectado con el proyecto económico y político que se motoriza desde el centro. Es decir, el proyecto de Juan Pablo II y de Benedicto XVI, es el mismo que lideró Reagan, Thatcher y luego Bush. La relación entre Juan Pablo II y Reagan es muy conocida.  
En el momento en que se da el auge del neoliberalismo, en 1991, Juan Pablo II da a conocer la Encíclica “Centesimus Annus”, donde propone para el Tercer Mundo la economía libre de mercado como solución a los problemas. O sea, la convalidación absoluta del neoliberalismo como sistema económico.
Este proyecto de Iglesia de Juan Pablo II y de Benedicto XVI está ligado completamente al modelo neoliberal. Por eso, la crisis de la Iglesia coincide con la crisis del neoliberalismo. La renuncia de Benedicto XVI tiene que ver con la crisis que está viviendo Europa en este momento. Benedicto XVI con Wojtyla tienen el mismo proyecto de Iglesia. Ahora bien: son dos personas distintas. Hay un proyecto general, pero a su vez hay diferenciaciones, acentuaciones. Entre ellos dos, el que tiene más claro el proyecto de Iglesia es Ratzinger, que era quien consideraba que el Concilio Vaticano II había destruido la Iglesia y había que reconstituirla. Para hacerlo había que cortar toda esta masividad de la Iglesia. Ratzinger toma la concepción de Arnold Toynbee de que las sociedades son gobernadas por minorías creativas. Dice entonces que los cristianos tienen que pensarse como una minoría creativa, que se asiente sobre bases muy sólidas, sobre principios fundamentales, de los que no se puede claudicar de ninguna manera, totalmente severos. (...)

 

Creo que la primera parte la cumplió: la Iglesia de Ratzinger se hizo una minoría, la gente se fue. Pero la segunda parte no se cumplió. De hecho, vino la crisis del neoliberalismo, con una Iglesia reducida a lo mínimo. A su vez, este núcleo duro se le pudre completamente, con los pederastas, los chantajes sexuales, con los desfalcos económicos, el Vaticano como paraíso fiscal, el lavado de dinero, las luchas feroces internas. Entonces yo creo que Ratzinger siente que las fuerzas no le dan. Se siente viejo y elabora la sucesión (…)

 

Bergoglio no es que llega allá y de repente salió elegido. Van saliendo nuevos elementos que nos permiten estar seguros de que hubo un proyecto de recambio.(…)

 

El primer problema que tiene Bergoglio es el tema del Vaticano y las distintas conferencias episcopales. Tiene que poner algún tipo de orden ahí y eso significa entrar en las finanzas del Vaticano. Tiene que cortar cabezas. El asunto de la pederastia exige una limpieza a fondo. Por otra parte, ése es un problema sin solución en el seno de la Iglesia. Mientras la Iglesia no revise el tema del celibato, la pederastia es algo que va a ser continuo. (...)

 

El otro tema, que a nosotros nos interesa más, es cómo nos ubicamos nosotros en su proyecto. Hay una analogía que hacer con Juan Pablo II, quien tuvo entre sus misiones principales luchar contra el comunismo, contra los socialismos reales. El socialismo real de la URSS cuando asume Juan Pablo II ya prácticamente estaba caído, estaba carcomido, no resistía, bastaba empujarlo un poco para que se caiga. En ese sentido, la función de Juan Pablo II no fue demasiado costosa. Ahora, cuando asume Bergoglio, el problema está en Latinoamérica. Y el problema es el de los movimientos populares: el chavismo, el correísmo, el evismo. El socialismo comunitario de Venezuela, la revolución ciudadana de Correa...  
El proyecto de Bergoglio es el siguiente: Bergoglio siempre se ha preocupado por los pobres. Esto lo sabemos: iba a las villas, se preocupaba por los pobres, acogía a los curas villeros, se preocupó por el tema de Cromagnon. Es una faceta que hay que tener muy en cuenta. Esta faceta expresa un proyecto político. Y este proyecto político se puede enunciar de la siguiente manera: los pobres son de la Iglesia.
Y acá está el conflicto con los movimientos populares. Porque hay una disputa. Porque en el proyecto, por ejemplo, del chavismo, en primer lugar, no se habla de pobres: se habla de empobrecidos, de oprimidos. Porque los “pobres” parece que fueran ya una categoría natural. Existen pobres y existen ricos. (…)

Las políticas que hacen que los sectores sociales adquieran poder, que se construyan a sí mismos, van contra la política de la caridad. (…) 

(...) Hay una lucha por la hegemonía. (...) El poder popular es fundamental. (…)

(...) En la reunión que hicieron los cardenales antes del cónclave, Bergoglio elaboró un documento donde planteaba cuál debe ser la misión de la Iglesia. Tiene tres puntos:
El primero es que la Iglesia está para evangelizar: evangelizar es salir a disputar la hegemonía. Es decir, el proyecto de Iglesia, lo que es la pastoral, hay que salir afuera y disputarla afuera, construir la hegemonía afuera. En contra de la autorreferencialidad, en contra de una Iglesia que se mira el ombligo. Bergoglio dice que la Iglesia tiene que salir a evangelizar. Aquí entramos en conflicto de proyecto.  
Segundo, la Iglesia es evangelizadora en contra de la Iglesia mundana. Salir a evangelizar no es para aceptar el mundo, no es para aceptar las nuevas modas, no es para aceptar la nueva familia, la posibilidad del aborto, ya que eso sería la Iglesia mundana.  
Tercer aspecto fundamental para nosotros de este documento de Bergoglio: evangelizar la periferia. La periferia existencial, social y geográfica. La periferia existencial: es decir, evangelizar al ser humano en todo aquello que tiene de malo, toda la maldad que está en el ser humano. La periferia geográfica: acá está América Latina; y la social es, naturalmente, el pobre.