Sobre los significados de la designación del nuevo papa y sus impactos en Argentina y en América Latina

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ruben dri sub thumbs(Extractos de la charla abierta que Rubén Dri brindó en el espacio de debate y acción política "La Jabonería", marzo 27 de 2013).

 

En las últimas décadas, podemos hablar de distintas etapas dentro de la Iglesia. Hay un período que va desde 1959, cuando el Papa Juan XXIII convoca al Concilio Vaticano II, y 1979. Con el Concilio Vaticano II, lo que sucedió es que había que abrir las compuertas para una serie de corrientes internas de la Iglesia que tenían expresión teológica muy fuerte, sobre todo con teólogos de Francia, Alemania y Holanda, donde estaba lo más avanzado de la Teología. (...)

 

El Concilio Vaticano II también redefine la Iglesia, que tradicionalmente se había definido como la Iglesia jerárquica. (…)

 

Evidentemente todo eso es resistido y se crea una lucha interna que descompone la estructura tradicional de la Iglesia. Este aspecto es fundamental, porque lo que escandalizaba de alguna manera a Ratzinger era el desorden que se había producido. (…)

 

Como consecuencia del Concilio Vaticano II vienen dos décadas muy florecientes, con procesos del cristianismo en el seno de la Iglesia, laicos, sacerdotes, teólogos, etcétera, que van reelaborando la concepción cristiana de la Iglesia en función de la Liberación. (...)

 

El proyecto con el que se nombra en 1978 a Juan Pablo II, después de eliminarlo a Juan Pablo I, es un proyecto de Iglesia que trata de cerrar completamente aquello que se había abierto en la Iglesia a partir del Concilio Vaticano II. Había que hacer un proceso de destrucción de todos aquellos espacios en seminarios, en instituciones, que trabajaban con la Teología de la Liberación (que era una reinterpretación teológica desde los procesos de la liberación, donde cantidad de cristianos nos encontrábamos comprometidos. (...)