Samuel Kait

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A partir de ese momento, Samuel Kait se integra al desarrollismo, y asume responsabilidades en la conducción del sector empresarial que para entonces conoce como la palma de su mano. Ese compromiso político no rebaja ni distorsiona su genuinidad como hombre de la industria, sino que le confiere una visión global y una articulación con los esfuerzos y luchas de otros sectores que mejoran su perspectiva.

 

En 1965 Samuel crea con José Timerman y otros socios Tauro Tecnoeléctrica SA, con sede en Rosario, aprovechando el favorable clima de negocios, (en particular para las actividades manufactureras), que venía de la gestión desarrollista presidida por Frondizi en la que Frigerio había sido principal inspirador. Esa firma fabricó diversos modelos de soldadoras que, presentados en diversas ferias continentales, llegaron a exportarse pero enfrentó luego la adversidad que la ola neoliberal trajo para toda la industria, en particular la mediana y pequeña, determinando su cierre.

 

Entre las grandes gestas que Samuel protagonizó estuvo siempre la lucha por fortalecer a la industria frente a las políticas que favorecían su desaparición, sea con el viejo argumento que “mejor y más barato es lo importado” o su contrapartida: “con lo que tenemos es suficiente”. Ello lo llevó a enfrentar tanto a José Alfredo Martínez de Hoz (durante la dictadura de Videla),  como al populismo de José Gelbard (ministro de Economía argentino entre 1973 a 1974) o al neoliberalismo de Domingo Cavallo, quien ejerció ese mismo cargo durante la presidencia de Carlos Saúl Menem (entre 1991 a 1996) y De la Rúa (2001), sin que se registre por parte de Samuel claudicación alguna.

 

Desde la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Rosario, Kait fue uno de los fundadores de la Coordinadora de Entidades Empresarias del Interior, que expresó a las pequeñas y medianas empresas que enfrentaron el proyecto desindustrializador de Martínez de Hoz. Eso arrancó en 1977 y luego organizaron un gran acto, junto con la Federación Agraria Argentina, que llenó con empresarios un estadio de básquet a pesar de que la policía cortó el tránsito en el túnel subfluvial para impedir que se sumaran los representantes de la Mesopotamia.

 

En los primeros 80 se consigue recuperar y normalizar la UIA, que estaba intervenida tras ser anexada por la CGE durante el período “Isabelino” (época en que le tocó presidir Argentina a la viuda de Juan Domingo Perón, María Estela Martínez de Perón, más conocida como “Isabel” o “Isabelita”) y allí la Coordinadora del Interior obtiene un tercio de los cargos en la conducción de la entidad, algo que no tenía antecedentes en la historia del empresariado.

 

Luego, en 1982, nace el MIN (Movimiento Industrial Nacional), del que Samuel es el coordinador. Esta agrupación expresa a los empresarios pequeños y medianos del interior, que es la contracara del de la gran industria tradicional, representado por el MIA (Movimiento Industrial Argentino). Ambas entidades, con sus forcejeos, logran convivir en el seno de la UIA, muchas veces unidos por el espanto: hubo funcionarios que aconsejaban a los industriales convertirse en importadores antes que apostar a la competitividad con un dólar barato que subsidiaba las importaciones pero también permitía acceder a tecnología y equipamiento.

 

Con el nuevo siglo las representaciones industriales se reacomodaron. La incorporación de grandes industrias nacionales funde al MIN en “Industriales de la República Argentina”, mientras en la lista “Celeste y Blanca” tienen mayor representación las filiales de empresas extranjeras. Kait se convierte entonces, por su amplia experiencia y conocimiento, en asesor de Industriales, movimiento que logra un acuerdo con el otro sector para la conducción alternada de la central fabril, con vigencia hasta el 2015. La Unión, como dicen de entrecasa, alcanzó así su armonía funcional.

 

Samuel está siempre allí. Parece eterno, pero esto es así porque personalidades como la de él son necesarias. La lucha por integrar la economía argentina no ha terminado, por lo visto, y aun es preciso asumir desafíos difíciles para lograrlo.

*Politólogo. Periodista.