“No tenemos modelo de poder femenino”

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Mujer y poder fue el tema central en este diálogo con la filósofa, investigadora, escritora y docente argentina Esther Díaz. Citando a Nietzsche, reafirma que “hay conceptos que se han construido tan fuertemente que ni con un martillo se pueden romper” y considera que estamos a siglos de alcanzar condiciones de equidad entre los géneros.

Por Noelia Barral Grigera* / Fotos: Marcela Casarino**

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Su energía, vigorosa, estimulante, contagiosa. Su forma de expresarse, profunda, llana, genial. Su casa, luminosa, colorida, acogedora. Todo en Esther Díaz invita. A pensar, a divertirse, a compartir, a descubrir. La epistemóloga, la ensayista, y también la mujer analiza en esta entrevista con La Letra Partida ese territorio en el que se cruzan el poder y la femineidad, y aventura un mapa para mirar esas cuestiones.

 

La letra partida:-¿Hay diferencias en cómo ejercen el poder los hombres y las mujeres? ¿Hay una manera femenina de mandar?

Esther Díaz - La hay porque ha sido construida por la sociedad. No es que la hay así como nacemos con dos ojos, una nariz, y una boca. No es algo biológico. No es algo que sea una esencia femenina. O, como se dice, la intuición femenina. Son todas creaciones del machismo para codificarnos mejor. Y ojo que cuando digo machismo, el machismo no tiene género. También las mujeres aportamos al machismo. Mientras que les sigamos regalando muñecas a las nenas y armas a los nenes, les estamos reafirmando que nosotras tenemos que ser las que cuidamos y ellos los que van al frente, los agresivos, los que después queman a las mujeres. Ya desde chiquitos empezamos a preparar eso. Yo que me asumo como post-nietzscheana, cuando leo algunas cosas que Nietzsche ha escrito a veces me da vergüenza ajena. Él, que nos enseñó a nosotros a deconstruir y a saber que somos construcciones sociales. Y hasta en Freud me encuentro con que dice lo mismo que Nietzsche. Claro, son casi contemporáneos. ¿Cómo una persona tan lúcida puede decir que hay una esencia femenina, y que hay ciertas cosas, como la agresividad, que es propia del hombre? Lógico, si es el día de hoy, con los “derechos” entre comillas, porque para mí no son tantos, ya hablaremos de eso… todavía es mucha más la cantidad de presos masculinos que femeninos y eso no es porque las mujeres somos buenitas por naturaleza. Es simplemente porque nos han enseñado a soportar a no agredir y a estar domesticadas. Cuando empecé a estudiar sobre estos temas, hace 25 años atrás, la relación era casi de un 85% de más cantidad de hombres que de mujeres. O sea que ni siquiera la sociedad nos daba la posibilidad de transgredir. No es positivo, es terrorífico. A partir de los 60, con la cuestión de que la droga se extendió y las mujeres entraron también en ese tema, empezó a haber más mujeres presidiarias; pero no tanto porque fueran capaces de quemar a un hombre, por ejemplo. No es que nadie lo haga, pero no es lo común. Sino que entraron en algo ilícito para la sociedad.

Estoy citando todos ejemplos negativos a propósito, para desnaturalizar el tema. Lo mismo pasa con las Fuerzas Armadas, que poco a poco van permitiendo cada vez más mujeres, pero se sabe de los abusos que sufren las mujeres. ¡Minas que son canas, que se meten a canas porque tienen vocación! Y ellas, que tienen cierta agresividad como para tomar una profesión así, también son abusadas por sus compañeros.

Nietzsche dice que él es un filósofo del martillo. Porque hay conceptos que se han construido tan fuertemente que ni con un martillo se pueden romper, como éste por ejemplo, que la mujer es la que cuida, es menos inteligente, no puede hacer ciencia, no puede ir a la guerra.