“La políticas de seguridad contribuyen a legitimar la criminología mediática”

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La “criminología” mediática

LLP: Si contrastamos al arquetipo del delincuente que se construye en el discurso social, sobre todo de los medios, con las estadísticas, ¿cómo resulta esta relación?

MS: Depende del tipo de delito. Los hacedores de delitos más sofisticados, de lavado de dinero o vinculados al mundo de los negocios, no los vas a encontrar entre los sectores populares. El arquetipo del criminal construido por la "criminología mediática", que tiene tanta legitimidad dentro de los estratos medios y altos de la sociedad es el arquetipo del varón, joven, pobre, marginalizado, que es ladrón y que es un homicida. Y, en algunos casos, con condimentos de menor. Esto también es el discurso de la política argentina. Acá estamos cansados de escuchar dirigentes políticos plantear que esto es así. Lo que no se dice las causas registradas el año pasado donde hay imputación de un menor como autor de un delito, no superan el 6 por ciento. Y que el 80 por ciento de las causas donde hay un menor imputado, tiene que ver con delitos patrimoniales, con robos y hurtos, no tiene que ver con homicidios. Ahí hay todo un discurso y una construcción social que no se corresponde con lo que son los datos concretos.

Pero toda sociedad construye sus delincuentes. Creo que hay mayor cantidad de personas dedicadas al delito en un country que en un barrio popular. No tengo ninguna duda. Seguramente hay gente que malversa fondos, evade impuestos, de manera sistemática, planificada, con un nivel de dañosidad mayor que los cuatro o cinco chorros que puede haber en una punta de un barrio popular. Pero socialmente nadie identificaría un country como un reservorio de delincuentes seriales. Y todo el mundo diría que, evidentemente, en las villas y en los asentamientos allí está la fuente de los delitos y la peligrosidad criminal de nuestra sociedad.

Pero lo que no ve la criminología mediática y la clase media, es que en los sectores populares y en sus espacios es donde mayor nivel de violencia y de victimización violenta hay. Como dice Javier Auyero y la maestra Berti en "La violencia en los márgenes”: hay una cadena de violencias que reproducen situaciones de violencia extrema, en el ámbito de las relaciones entre madre e hijo, entre hombre-mujer, en el vecindario, en la escuela. Y ese encadenamiento de situaciones -que responden a mercadeo de cosas robadas, negocios de narcotráfico, pero también violencia en la vida cotidiana, en la esfera más íntima-, atraviesan la vida social y están profundamente naturalizados.

Sin embargo la criminología mediática cree que el mayor nivel de victimización de delitos de hechos violentos se produce entre los estratos medios. No es así eso, no es cierto. El mayor nivel de victimización, de hechos sangrientos, dramáticos, permanentes, de convivencia de personas con crímenes violentos, fatales, se da entre los sectores populares y, fundamentalmente, en barrios profundamente desagregados.

Las políticas de seguridad contribuyen a legitimar la "criminología mediática", porque sólo ponen foco en los robos y hurtos que se cometen en los barrios de las clases medias. Y fijate vos, reflejo de esto es -inclusive en gobierno progresistas y de centro izquierda- el establecimiento de cámaras, los dispositivos de despliegue militarizado de la gendarmería, los sistemas de patrullamiento. Estas tres cosas se despliegan fundamentalmente para proteger a los sectores medios de los delitos originados entre los sectores populares. Si queremos hacer seguridad en esos barrios, hay que ingresar allí con políticas sociales. Si uno quiere resolver conflictividades en esos barrios, hay que trabajar relaciones de género, entre mayores y menores, realizar otro tipo de intervenciones.

También está probado en Argentina que incluso creciendo a tasas chinas durante una década,  igualmente no se incluyó a todos. La Argentina se industrializó como ningún otro país de América Latina, según el último informe de la Cepal, y sin embargo tenemos a un cuarto de la sociedad que está del lado de los bordes para afuera. Si uno quiere intervenir en materia de resolución de conflictividades allí, en esos bordes, no se interviene rodeándolos con la gendarmería. Con las cámaras, con los sistemas de patrullaje con despliegue militarizado de fuerzas de seguridad, lo que se hace es darle la razón a la "criminología mediática" de los sectores medios y altos que son los que tienen algún peso electoral importante. En el fondo, es por eso. La clase política argentina es todo, menos tonta.

Narcotráfico y crimen organizado

LLP: ¿El narcotráfico es el problema criminal más importante en Argentina?

MS: El problema es el crimen organizado vinculado al narcotráfico, eso es objeto de intervención en materia de seguridad pública. Porque ahí lo que hay son redes criminales. Hay mercados muy sofisticados, redes criminales muy organizadas que han escalado al nivel de emprendimiento empresarial. Esto explicaba hace poco tiempo en San Martín. Pero eso ocurre allí porque hay una vieja estructuración del mercado criminal que antecede la estructuración del mercado minorista, hay destrezas criminales en la zona de San Martín que vienen de hace 40 o 50 años. Siempre hubo organizaciones vinculadas a piratas del asfalto, robo de camiones de caudales, prostitución, etcétera. Ahí hay una destreza, un capital social criminal más importante que en otros lugares, que después se termina estructurando en lo que es el negocio de la droga. Mañana se termina el negocio de la droga y esas destrezas se canalizarán en otro negocio.

Esto es para diferenciar lo que es el problema criminal en nuestro país. El problema es el crimen organizado, no el narcotráfico. El gran problema que tenemos acá, me parece a mí, es: tenemos mercados cada vez más expandidos de consumo de drogas, tenemos una provisión de esa sustancia a través de redes criminales -porque está prohibido- y tenemos un grado de estructuración estatal del negocio enorme. Porque la mayoría de esas redes tienen fuerte regulación estatal a través de las policías (protección, nivelación, estabilización, permisión) porque aún siendo policías profundamente ineficaces para ciertos objetivos a nivel de control de la criminalidad, son profundamente eficaces para el control de los espacios y la circulación de personas y mercancías. Como hace 150 años. Son policías que se estructuraron con una estatalidad capilar de control de todo el espacio y de todo lo que es la sociedad y circulación de personas y mercancías. Nada ocurre en los territorios que la policía no sepa o no permita, en términos generales.

 

*Periodista. **Fotoperiodista.