Ciudad final, otra forma de narrar el femicidio

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LLP: En la época de Franco -es decir, no hace tanto- estaban muy restringidos los derechos de las mujeres. Por ejemplo, no podían abrir cuenta bancaria por sí mismas…
JM: Claro, no hace tanto, en el 75. Si tenían una cuenta, debía ser con el permiso del marido, igual que el pasaporte. El factor franquista fue un episodio determinante que todavía lo respiramos hoy día. Este hábito del fraude que impera hoy en el gobierno, y se ve que están todos manchados por el robo, el hurto, el aprovechamiento, la rapiña, viene del franquismo, que cultivó un hábito de desigualdad, de desposesión del pobre y apropiación de lo público en beneficio propio. No hay una educación democrática, faltan años, y la cosa se va convirtiendo en "genética"...

El factor franquista ha sido un episodio determinante que aún se respira.


LLP: En el marco de la crisis actual y las afectaciones que genera en las relaciones, ¿observás un impacto sobre las desigualdades de género?
JM: La crisis, por supuesto, ha tenido efectos nefastos. Pero también ha sido un biombo detrás del cual se han escudado todo tipo de abusos. La mujer ha sufrido, como elemento débil de la sociedad, el ímpetu de los recortes. Las casas de protección, las escoltas y los juicios rápidos para mujeres maltratadas han sido recortados a la mínima expresión, y las mujeres se han quedado sin ese sustento. Se dice, por ejemplo, que si la mujer no trabajase no habría tanta crisis, porque habría más trabajo para los hombres. Siempre el eslabón más débil es el que la paga. En algún grado la mujer ha vuelto al entorno de la casa, siendo que antes ya se había labrado un mundo fuera de él.


LLP: Si bien tu paso por Argentina ha sido breve, me imagino que como investigadora captarás algunas impresiones rápidamente… ¿Cómo has visto a las mujeres?
JM: En la percepción que he tenido -que solamente puede ser superficial, necesitaría más tiempo-, me ha impresionado como una mujer para nada banal, sino que tiene poder, que es una mujer muy trabajadora, que hace muchas cosas, se preocupa mucho. Y tienen conversaciones interesantes, que también me gusta. Pero todavía lleva los tacones muy altos... Pedirle a un ser que sea muy inteligente y que se sostenga en esos tacones... ¡es mucho equilibrio el que se necesita!

 

*Periodista.