Textuales

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Marcelo Sain-07

(…) toda sociedad construye sus delincuentes. Creo que hay mayor cantidad de personas dedicadas al delito en un country que en un barrio popular. No tengo ninguna duda. Seguramente hay gente que malversa fondos, evade impuestos, de manera sistemática, planificada, con un nivel de dañosidad mayor que los cuatro o cinco chorros que puede haber en una punta de un barrio popular. Pero socialmente nadie identificaría un country como un reservorio de delincuentes seriales.
El arquetipo del criminal construido por la "criminología mediática", que tiene tanta legitimidad dentro de los estratos medios y altos de la sociedad es el arquetipo del varón, joven, pobre, marginalizado, que es ladrón y que es un homicida.
A mí me parece un tema absolutamente sensible las violencias entre los sectores populares. Para mí sería prioritario en una agenda de seguridad peronista. En segundo lugar, el manejo de la sensación de inseguridad de los sectores medios. Pero yo, como peronista, le daría prioridad a lo primero, porque sé que es lo más dañino, lo más letal. Y el tercer punto es cómo intervenir sobre ese conjunto de problemas: con qué recursos, de qué manera (…) Pero el objetivo de una política pública es siempre gestión de conflictividades.
Lo que se ha hecho en Argentina (…) es (…) lo que en un paper llamo política de surfeo, que es gestionar las conflictividades políticas derivadas de las demandas de protección de los sectores medios y altos, que es distinto. Porque una de las modalidades, de las estrategias surfistas de la seguridad es ocultar los problemas, para que no tengan impacto, para que no generen demanda. Entonces, es distinto gestionar conflictos que gestionar sensaciones o demandas, o problemas derivados de esto.
El discurso de la "inseguridad" es un discurso clasista de la clase media y alta, producido, reproducido y legitimado por los medios de comunicación. Y también por los gobiernos, incluso de izquierda o progresistas, que solo estructuran políticas para atender la conflictividad de los sectores medios y altos, y no de los sectores populares.
La militarización, la verticalización y la cooptación compulsiva, autoritaria, sin contestación de las cúpulas, es lo que hace que estas policías existan, laboren, que produzcan resultados que a las clases políticas les sirven porque son instrumentos absolutamente eficaces para disciplinar a los sectores populares, a los que sobran en la sociedad, a los que no tienen posibilidad de incorporación al sistema productivo.
Estas instituciones [policiales] y estas condiciones de trabajo son absolutamente funcionales a cierta gobernabilidad política sobre ciertas conflictividades.
[La sindicalización de los policías] debería darse como una estrategia que terminara en la sindicalización, no que comenzara allí. Es todo un proceso donde lo que deberían cambiar son los derechos de los policías, trabajar sobre sus condiciones laborales.
Cuando una institución policial está atravesada por prácticas abusivas en el uso de la fuerza o por prácticas corruptivas, también hay una socialización muy fuerte sin mediación de este tipo de prácticas.